Si consideramos que este mundo es un accidente de Dios…
Si consideramos que este mundo ha crecido en el desamparo y las sombras…
Si consideramos que este mundo ha aprendido a valérselas por sí mismo y así descubrió
el valor y la fascinación por la muerte
y la naturaleza , ciega de orgullo, creó las epidemias y los asesinatos entre hermanos
para así
mantenerse en la eternidad
y vemos que nuestras creencias y nuestro espíritu son hijos de la carne
que se descompone
descubrimos (¡oh, libre descubrimos!) que nuestros pensamientos,
cada una de nuestras convicciones, que cada descubrimiento
es una falacia de la misma naturaleza para preservar la única verdad,
que es luminosa: Dios
A. Aschenbach, Tratado sobre las Cosas y las Gentes (1758)
jueves, 17 de abril de 2008
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